CUARENTENA 2020
Con el comienzo del aislamiento obligatorio debido a la pandemia, repentinamente se cerraron todas las actividades, obviamente también las galerías y los museos. El arte entonces quedó reducido como una actividad aún más solitaria, sentí la necesidad de refugiarme en mis pinturas, trabajar y registrar lo que nos estaba pasando. Decidí buscar formas, colores, texturas, que me ayudaran a plasmar lo que sentía. Así fue como mi taller se convirtió en una trinchera.
Fui pasando por diferentes etapas, allá por el mes de abril me impactaban las actividades que se hacían en los balcones de los edificios de la ciudad, los aplausos al personal de salud que se hacían todas las noches, los músicos y los actores mostrando su obra, las reuniones, de trabajo y familiares que se hacían por diferentes tipos de pantallas, también la tele trabajando a pantalla partida. Todo esto me mostraban un mundo encasillado en diversos rectángulos, donde había gente haciendo cosas, tratando de comunicarse de alguna manera, y siempre se destacaba el rectángulo como marco de la escena, fue así que comencé a hacer collage con rectángulos de cartón, buscaba en ellos un juego interesante.
Los días pasaban, la realidad se iba transformando, nuestras vidas habían cambiado. La reclusión en los hogares, a algunas familias, les había traído mucho malestar. Mujeres acosadas viviendo situaciones difíciles, que el encierro no favoreció, sino por el contrario complicó más aún. Comencé a pintar mujeres silenciadas y que los tapabocas las callaban aún más mientras otras estaban ausentes totalmente. El tiempo transcurría, las imágenes que nos llegaban día a día de hospitales saturados, médicos agotados, noticias de amigos que se estaban contagiando, nos llevó extremar las medidas, mayor distanciamiento, y aislamiento.
Ante este panorama ¿cómo seguir? …
Por otro lado comenzábamos a extrañar mucho los afectos, la cercanía de los cuerpos, los abrazos y los besos. Pensé en que trabajar sobre este tema sería más alentador, acercarme a un futuro no tan lejano, que nos ayude a imaginar una salida. Así como comencé la serie de los abrazos me volví a encontrar con la belleza, los colores, la riqueza de las texturas, esto me llevó a un lugar sanador.
Y me permitió reflexionar, que tal vez este paréntesis, nos sirva para valorar aún más los afectos y todo lo que nos vincula con la vida.

Serie - realizada en 2020